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LAS MENTIRAS SIGUEN A LA ORDEN DEL DIA
Está de moda acusar sin pruebas

Por: Juan Carlos Chaparro

Cuando Alejandro Toledo nos tenía tan confusos con tantas mentiras, le ha surgido un competidor de polendas que es nada menos que el cabecilla de la banda Los Norteños recién extraditado de México. La semana pasada protagonizó un verdadero circo en la Sala Especializada Antidrogas, revelando al supuesto autor intelectual del asesinato del ex candidato presidencial mexicano Luis Donaldo Colosio e inculpando a empresarios y otros personajes vinculados al gobierno, para tejer una cortina de humo que lo libre de pasar el resto de sus días en el penal de alta seguridad de Challapalca. A las 5 de la tarde del miércoles 28 de junio pasado, en una céntrica calle del Distrito Federal, agentes de la Interpol-México interceptaron al narcotraficante peruano Jorge López Paredes para ponerlo a disposición de la Policía Judicial Federal de ese país. Lo habían seguido desde el lujoso barrio de Lomas de Chapultepec, donde vivía cómodamente instalado. Su propósito era entregarlo a las autoridades peruanas que lo reclamaban. Al momento de detenerlo, dio un nombre falso: Juan Zamora Santos y enseñó identificación y hasta tarjetas de crédito con ese nombre falso.

Pero ésta no era sino la primera de una larga serie de mentiras y de fantasiosas historias urdidas con el fin de eludir la acción de la justicia.

Miente, miente...

Jorge López Paredes era un viejo conocido de la justicia y las autoridades policiales del Perú, México y1 los EE.UU. Radicado desde 1990 en la capital azteca, se convirtió en el nexo entre los grandes cárteles de la droga que abastecían el territorio norteamericano y los productores de pasta básica de cocaína que operan en la selva del Perú.

Así, logró que sus hermanos José Tito y Manuel López Paredes organizaran envíos de droga que los convirtieron en la mayor banda organizada en la historia de nuestro país y que operaba a gran escala, a través de la vía marítima. Sus principales "clientes" eran Jorge Troncoso e Hilario García, capos del cártel de Guadalajara, a los cuales abastecía dos veces al mes, en una operación que le permitió acumular una fortuna incalculable. Sin embargo, el floreciente imperio económico y empresarial que Jorge López Paredes y sus hermanos lograron montar se desplomó de un solo golpe, en enero de 1995, cuando la Policía Nacional descubrió en Piura un cargamento de más de 3 toneladas de coca.

Entonces, López Paredes se refugió en México y tuvo que afrontar el doble asedio de la policía y de los financistas de sus ilegales operaciones, tanto, que fue mantenido por siete meses como rehén por sicarios de dicho cártel, el cual le exigía la devolución de la "inversión" de 10 millones de dólares en la droga incautada. Esta fue la razón por la cual, aparentemente, continuó trabajando, ya no como socio sino como empleado de las mafias aztecas, habiendo sostenido en más de una oportunidad que contaba con el respaldo de Amado Carrillo Fuentes, denominado "el señor de los cielos", máximo cabecilla del narcotráfico organizado hacia los EE.UU.

Por todo ello, no deja de llamar la atención que las autoridades mexicanas se desembarazaran tan rápido de López Paredes, sin siquiera indagar por sus vínculos con las redes de la droga, y le aplicaran la Ley de Población, como si sólo fuera un ilegal más. Esta celeridad sólo se explica por temor, no a las verdades, sino a las mentiras que pudiera decir.

El caso Colosio

Así, sólo a pocas horas de ser capturado, Jorge López Paredes paralizó las redacciones de las agencias de noticias internacionales al sostener ante los policías que lo interrogaban que él sabía quién era el asesino del ex candidato presidencial del PRI, Luis Donaldo Colosio.

Más aún, sorprendió a periodistas y agentes cuando, suelto de huesos, dijo que el culpable era nada menos que Herless Díaz Díaz, otro de los líderes de su organización delictiva, lo cual motivó una inmediata movilización a Lima de los efectivos aztecas, quienes no encontraron ningún rastro de veracidad en la "revelación". El abogado del propio Díaz Díaz salió a la palestra y calificó de mitómano a López Paredes.

Pero ahí no quedó la cosa. Al ser desmentido y con el ánimo de dar verosimilitud al infundio, el narcotraficante trató de implicar al fallecido político con las actividades delictivas de su organización. "Yo hice contactos con él para que, de salir electo, nos permitiera usar libremente la ruta del Norte" llegó a decir. Sin embargo, la Subprocuraduría Especial mexicana que sigue investigando el magnicidio rechazó, por frágil, el testimonio de López Paredes, considerando que sólo tenía el ánimo de llamar la atención y de politizar su caso.

El cuento del millón

La otra inverosímil historia contada por López Paredes es que en 1994 entregó al empresario Fernando Zevallos Gonzáles la suma de un millón y medio de dólares para que comprara un avión y formara Aero Continente. Esta es una historia que, a lo largo del minucioso interrogatorio formulado en la Sala Especializada Antidrogas, la Fiscal Superior Julia Eguía Dávalos se ha encargado de desbaratar palmo a palmo.

Es que, de acuerdo a nuestras propias indagaciones, Aero Continente se formó en 1992, año en el que adquirió sus primeros aviones Boeing 737, y empezó sus vuelos regulares el 20 de julio de 1993, es decir hace siete años. Entonces resulta absurdo, por decir lo menos, que el narco sostenga que en 1994 el empresario Fernando Zevallos estaba buscando socios, cuando la empresa ya estaba constituida legalmente y sus naves volaban a quince rutas nacionales con un creciente éxito.

Lo más débil de la historia es que el narco no ha podido precisar la circunstancia de la supuesta entrega hecha, según sus palabras, "en billetes chicos de 50 y 100 dólares, frente al Malecón de la Reserva". Si esta versión fuese cierta, López Paredes tendría que haber dispuesto de aproximadamente 30,000 billetes y contar con un remolque para transportarlos, por supuesto sin que nadie se diera cuenta de la maniobra.

En alusión a los desvaríos de López Paredes, Otto Arévalo Velásquez, abogado de Fernando Zevallos, dijo a GENTE que la serie de contradicciones e imprecisiones en las declaraciones vertidas por el acusado, durante la audiencia llevada a cabo, invalidan su testimonio. "Ni siquiera ha podido acreditar que el supuesto dinero entregado existiera, no precisa las fechas en las que éste fuera entregado o presenta documento alguno que avale sus versiones, como si entregar un millón y medio de dólares se pudiese realizar sin que medie algún documento y menos si es para formar una empresa legal. El acusado sólo menciona años, lugares o circunstancias que son de dominio público y repite el libreto propalado hace algunos años por el programa La Revista Dominical, hasta con las mismas faltas de ortografía".

El abogado recordó que Zevallos, sus empresas y sus familiares habían sido objeto de una exhaustiva investigación por personal de la División Financiera de la DINANDRO que cubrió un lapso de más de 20 años, a partir de 1976, concluyendo que todas las actividades económicas eran perfectamente legales. Pero, además, Arévalo Velásquez ha respaldado la inocencia de su cliente con pruebas contundentes, como las conclusiones de la DINANDRO, la Policía Financiera Especializada DINFI, los peritos nombrados por el Poder Judicial, así como de la Drug Enforcement Administration (DEA) de los EE.UU. "Es obvio que entre creer a estas instituciones o creer en este delincuente, el Tribunal va a hacer lo primero", nos adelantó.

El estudio Corrochano

Otro de los personajes notables a quien López Paredes también ha tratado de involucrar es al conocido abogado Javier Corrochano, a quien, en una carta escrita al Tribunal, acusa de haberle solicitado 800,000 dólares como condición para conseguirle impunidad, identificando como intermediario de tal proposición a Hipólito Villanueva.

Pero ni Zevallos ni Corrochano son las únicas víctimas de la imaginación de López Paredes. Información exclusiva obtenida por nuestro Unidad de Investigación confirmó que, en los interrogatorios de que fue objeto, López Paredes también mencionó a dos de los actuales congresistas como vinculados a su banda.

Diversos juristas consultados coincidieron en señalar que, desde el punto de vista legal, la supuesta confesión de López Paredes no basta para incriminar a nadie, pues existe amplia jurisprudencia al respecto. Algunas de las más trascendentales son los casos de los narcotraficantes Cachique Rivera y Vaticano quienes, en una maniobra similar trataron de involucrar en sus ilícitas actividades a importantes personajes del actual gobierno, pero el Tribunal desechó la declaración y no llamó ni siquiera como testigos a los funcionarios mencionados con mala fe. De acuerdo a este precedente, el Tribunal debería actuar de la misma manera Resulta obvio que López Paredes está buscando crear una cortina de humo para evitar responder sobre los verdaderos nexos de su organización, tanto a nivel nacional como internacional, y ser considerado como un miembro menor de la banda. Pero, es difícil que los vocales del Tribunal Especializado caigan en este juego.     

Por nuestra parte, salvo error u omisión, tendremos que incluirlo en la lista de nuestro concurso: "El Mentiroso del 2000". Esperamos sus votos.

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