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POR:
JOSÉ ENRIQUE ESCARDÓ
quintopie@genteperu.com


"Quien quiere ser un creador ha de ser primero un destructor y quebrantar valores"


MÉTETE LA TARJETA AL PO...CKET



Hace un buen tiempo vinieron los del Citibank con su sonrisa Kolynos y me ofrecieron una tarjeta de crédito. La usé con prudencia, pero, por cuestiones del destino (no irresponsabilidad) que no es necesario explicar, las cuotas mensuales se salieron de mi presupuesto, considerando además que ésa no era la única tarjeta que tenía que pagar.

Pero el banco sólo es tu pata mientras estás bien. Yo pagaba a tiempo, como todo un ciudadano ejemplar (jejeje), pero apenas hubo un problema, los del Citibank empezaron a joderme la paciencia las 24 horas del maldito día.
Aunque siempre me arreglo para pagar apenas tengo billete, basta que me atrase unos días para que empiecen a perseguirme como si yo fuera un delincuente. Me llaman por teléfono TODOS los días, a todas horas. Mandan cobradores que joden con deudas ya pagadas días antes.
Eso no es nada. Alucinen lo miserables que pueden ser con sus clientes. Una de sus cobradoras llamó y dijo que yo tenía una cuota atrasada y otra por vencer. Le explicamos a la cobradora que estoy tramitando un préstamo en otro banco para pagarles, para así quedarme con cuotas que pueda pagar sin problemas. La hija de perra (de cuyo nombre no puedo acordarme) le dice a mi secre: «Dígale a su jefe que si no paga la cuota, lo voy a reportar hoy mismo a Infocorp y así nadie le va a dar un préstamo». Como al banco de mierda no le conviene que yo cancele mi cuenta con ellos para ganarse intereses, moras y multas, entonces me amenazan.
Aparte de eso, me dan ideas maravillosas (habría que ser cojudo para atracar). Por ejemplo, que consiga plata prestada y que después pague a quienes me prestaron retirando efectivo de mi tarjeta de crédito. Pendejos. Como eso genera más deuda, cobrarán más intereses y también tendré que pagar más moras. Para ellos bacán. Total, más plata para ellos es la voz.
Y, en el colmo de la cochinada, me llamaron para «hacerme acordar» de una cuota vencida. No llamaron de parte del banco, sino como si fuera alguien conocido. Contesté, dije que iba a pagar (como siempre pago) y que iba a devolver mi tarjeta porque no quiero seguir trabajando con Citibank. Me cagué de risa cuando me dijeron: «Pero si usted tiene un buen récord de pagos con nosotros». Otra pendejada. Estos se las saben todas ¿no? ¿O sea que cuando me demoro unos días me amenazan y cuando me quiero largar, por su maltrato, me alaban? A mí no me van a venir con cojudeces. Para cuando estés leyendo esto, seré un ex cliente del Citibank. Ya cerré mi cuenta de ahorros, devolví mi tarjeta, terminaré de pagarles y se olvidarán de mí por el resto de mis días. Espero que esta columna sirva para que mis lectores que trabajan con Citibank hagan lo mismo que yo y que otros que iban a darles su billete cambien de idea. Esto ha sido un resumen nomás. ¡No saben cómo joden!
He chambeado con otros bancos y la verdad que nunca me habían perseguido de esta manera. Alucinen que el miércoles 5 de julio, dos días después de haber hecho un pago y a unas horas de hacer otro, uno de sus «cobradores externos» me persiguió hasta el restaurante en el que presentamos el nuevo web de GENTE y me hizo llegar una notificación de cobranza con el del valet parking. O sea, encima usan las tácticas de los hombrecitos amarillos. Y ni siquiera hablo de dos cuotas vencidas, sino de una sola. No pido que sean mis patas y que me perdonen las deudas, pero sí que no sean un dolor de culo, en especial cuando ven que pago, aunque me atrase unos días.
Así que, Citibank, olvídate de mí. Y cuando yo tenga harto billete, no voy a confiarles mi plata aunque sean el único banco que sobreviva a la Tercera Guerra Mundial. El útlimo cajero automático al que van a entrar mis tarjetas será su poto. Además, siempre voy a hablar pestes de su servicio (¿?) al cliente.
Y seguro que los muy maricones, luego de esta crítica, se van a querer desquitar con GENTE y no van a darnos publicidad nunca más. Veremos hasta dónde llega su estupidez y si saben acusar recibo cuando un (ex) cliente con pelotas les hace frente.
¡Para incitar a muchos a apartarse del rebaño, para eso he venido! Que así sea.


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