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ENTREVISTA A PATRICIO RICKETTS REY DE CASTRO
"MISIóN CARTER: son COMO una
PLAGA DE LANGOSTAS"

El Centro Carter y el Instituto Nacional Demócrata (CC–NDI) conjuntamente con la ONG Transparencia, reaparecen una vez más en la escena política nacional...

No pudieron haber buscado peores padrinos para levantar a la desprestigiada Transparencia y a los macamamas (los que hablaban mal de su territorio de comarca en comarca en época incaica) de Toledo y compañía. Hablar de fraude electoral con la gente de Carter y el Comité Demócrata al lado, es mentar la soga en casa del ahorcado. Si por algo se recuerda a Jimmy Carter, uno de los peores presidentes, en la historia norteamericana reciente, es, precisamente, por haber llegado a la Casa Blanca en un proceso en el que las propias autoridades norteamericanas advirtieron graves hechos fraudulentos.

¿Cuándo ocurrió esto?

Esto ocurrió en noviembre de 1976. Carter y el vicepresidente Walter Mondale ganaron entonces el poder con apenas el 35% de la votación.

Habida cuenta que habitualmente la mitad de la ciudadanía norteamericana da la espalda al sistema electoral, y no se molesta ni siquiera en votar –ese es el estándar con el que pretenden descalificar nuestras elecciones– la representatividad de Carter se redujo al 17% o algo por el estilo; vale decir, a la insignificancia.

Tenemos entendido que en esa época se registraron ciertas anomalías...

Le doy ejemplos. Las "reformas electorales" de ese año permitieron el registro de los votantes en el padrón electoral el mismo día de la elección ¡y hasta por correo! ¡Qué maravilla de participación abierta propiciada por los "demócratas"! Como es obvio, la iniciativa eliminó cualquier posibilidad de verificación de la identidad de tales electores de último minuto. Aquello fue una especie de Woodstock de enmascarados. El aparato sindical y las fábricas de votantes de los demócratas pudieron inscribir a cientos de miles de "electores" fantasmas, con tantos votos como identidades falsas hubiesen conseguido colar en el registro.

Toda una reingeniería de fraude electoral técnico, táctico y estratégico, sin ningún tabú en su aplicación....

Efectivamente. Así ganó Carter. Cuando se trató de constatar la identidad de esos "ciudadanos" electores de la hora undécima, se descubrió que muchas de las direcciones eran imaginarias y correspondían a edificios deshabitados, terrenos sin construir, o simplemente a calles de fantasía.

¿Qué nos puede decir específicamente sobre Jimmy Carter?

Carter, entre otras cosas, fue el único presidente de los Estados Unidos que intentó "despenalizar" la marihuana. Su zar de las drogas, Peter Bourne, se convirtió, al decir de periodistas norteamericanos, en el principal promotor en los Estados Unidos de la legalización de la marihuana, el LSD y hasta la cocaína. El brazo derecho del presidente alentó al primer grupo de presión de los Estados Unidos, la Organización Nacional de la Reforma de Leyes de la Marihuana (NORML, en la sigla en inglés). El hombre debió renunciar a la Casa Blanca cuando se le encontró escribiendo recetas médicas ilegales a favor de funcionarios del gobierno. En cuanto a los proyectos de ley de la Casa Blanca para despenalizar la marihuana, fueron derrotados en el Congreso.

¿Y en lo que respecta a América Latina?

Por lo que toca a Latinoamérica, fue Carter quien liquidó el diálogo integrador, reduciendo los contactos al plano bilateral entre el imperio y nuestros pequeños países. Destruyó, en una palabra, todo lo que se había logrado desde Franklin Roosevelt y aún la ilusión Kennedy. Frente a la agenda latinoamericana de problemas económicos, financieros, tecnológicos, comerciales y otros de urgente solución, inventó la antiagenda sustitutoria de los derechos humanos como un mecanismo de contrapresión defensiva. Con el correr de los años, el expresidente y el Centro Carter se especializaron en esta tarea. La intevención personal de el exmandatario en "misiones pacíficas", tales como la invasión de Haití para reponer a Aristide con ayuda de 15,000 "marines" y su acción en Bosnia, son memorables. Estados Unidos calcula que el 14% de toda la cocaína que ingresa al país pasa por Haití.

En el Perú, tenemos la visita permanente de los representantes de Carter. ¿Cuál es su opinión al respecto?

Esos representantes de la democracia de Carter son los turistas que amenazan con ayudarnos a perfeccionar las instituciones democráticas peruanas, con el lema "democratización, anhelo común". Yo opino que es una invasión de langostas. Por eso hay que tratarlos como tales, como una plaga de langostas.

Son adjetivos muy fuertes...

Es que es chocante esta actitud de censores permanentes de quienes no tienen ninguna calificación democrática ni moral para hacerlo, todo los contrario, están muy descalificados. En primer lugar, nadie en el mundo puede sentirse dueño de la democracia y mucho menos personajes que tienen también sus problemas. Nosotros no vamos a señalarlo, no vamos a pedir que vaya una misión de la OEA a vigilar las elecciones de Estados Unidos, no me interesa.

Pero yo creo que lo que está ocurriendo en el Perú es verdaderamente chocante porque es un intento sistemático, es decir haber elegido un país para crear un mecanismo de intervención permanente en América Latina, una intervención política permanente. No me agrada la intención de que se instalen en nuestro país como virreyes permanentes.

El gobierno no los ha recibido...

Está en todo su derecho. Además, si esta comisión viene, como ha venido este señor Ramiro de León, a ser una especie de Toledo yanqui, entonces que hable con Toledo y con su gente, que se una a la marcha, pero que no pretendan erigirse como autoridad o como la OEA, ¡por favor!

¿Qué otros hechos se puede mencionar en torno a la descalificación de esta misión?

Lo puedo decir a título personal. Cuando yo estuve en los Estados Unidos, hace unos años, recuerdo que, al término de una Convención Demócrata, se dio un caso increíble, los delegados no podían moverse dentro de la convención. Cuando el de Arkansas pretendía ir a conversar con el de Ohio, en medio camino alguien lo detenía, la TV norteamericana enfocaba eso, la policía secreta impedía que unos conversen con otros en la Convención. Entonces, personas que han hecho esto, que vengan de observadores al Perú, francamente me parece que es inaceptable.

Con esto de las misiones extranjeras, siempre está en juego el recorte de la ayuda económica estadounidense para combatir el narcotráfico...

Al respecto, debemos recordarle a los norteamericanos cuál es el monto de la ayuda del Perú a los Estados Unidos. El Perú está gastando probablemente 800 mil millones en combatir y destruir la droga, que la destruimos por toneladas de toneladas, y que es la droga que va a ir a destruir a los norteamericanos. Si uno evalúa este esfuerzo, es probablemente diez veces más que la ayuda que ellos nos dan.

Además con ayuda o sin ella lo seguiríamos haciendo, y no nos costaría mucho más de lo que ha sido actualmente.

Esta posición estadounidense ha sido utilizada por la oposición maximalista como caballito de batalla...

Cuando se habla de ayuda en estos términos por 30 ó 40 millones de dólares, hay que recordar, por ejemplo, que cada vez que los financistas en Estados Unidos suben sus intereses en un cuarto de unidad, o algo por el estilo, automáticamente sube toda nuestra deuda. Eso significa que nos agregan inmediatamente de 500 a mil millones, diez veces más de lo que pretenden suprimir. De tal suerte que es muy relativo cuando se habla de la ayuda de los Estados Unidos al Perú o América Latina o al conjunto de países en desarrollo.

¿En relación a la actitud asumida por el Defensor del Pueblo en torno a la misión Carter?

Sorprende que la Defensoría del Pueblo, una institución constitucional peruana, se haya prestado a hacer el juego en Lima a tres organizaciones de presión imperial de los Estados Unidos –el Centro Carter, el Instituto Nacional Demócrata y el grupillo local Transparencia–, empeñados en desestabilizar al Perú. Su participación en el llamado foro "Democratización , anhelo común" ha sido un nuevo paso en falso cuyos efectos negativos para el país debió advertir. Tomar distancia a último momento de los mayores despropósitos de estos provocadores, no borra la imprudencia de unirse a iniciativas irresponsables, cuya intención perturbadora del estado de Derecho era y es notoria. El febril activismo político del Defensor del Pueblo y su insaciable apetito de notoriedad han llegado a ser claramente inconvenientes. Ya es tiempo de que se moderen. La etapa electoral del año 2000 ha concluido y las campañas de las imaginarias candidaturas del 2005 parecen prematuras.

Volviendo a lo de la plaga de langostas, su invasión es permanente...

Efectivamente, y lo más risible es que hoy vuelvan con el pretexto de asumir una parodia de mediación entre los peruanos, con poderes que nadie les ha dado y con objetivos que la Constitución, las leyes y la vasta mayoría nacional rechazan . Nunca fueron más visibles la dolosa intervención simuladora de Transparencia y su patética falta de representatividad y respetabilidad. El grupo de presión, construido por un puñado de peruanos financiados a mano llena por el gobierno norteamericano, y sabe Dios qué otras fuentes, para piratear en las elecciones peruanas, se sabe descalificado. Por eso se ha visto en la necesidad de apoyarse en el Centro Carter y en el Instituto Nacional Demócrata, en un nuevo intento de sorprender a la opinión pública con maquinaciones golpistas, supuestamente peruanas y en verdad "Made in USA".

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