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LAS CONSECUENCIAS DE LA MARCHA: EL DRAMA DE SEIS FAMILIAS

Deudos de las víctimas del terror se preguntan ¿Dónde está Toledo? ¿También se refugiará en Costa Rica?

Víctor Humberto López Asca, Miguel Antonio Pariona González, Antonio Ludgardo González Dávalos, Pedro Alberto Valverde Baltazar, Hugo Fernando Miranda Suárez y Guillermo Angulo Concha, cometieron el único pecado de cumplir con sus funciones, trabajando el 28 de julio. Ellos retornarían a sus hogares esa misma noche, sin embargo, mentes insanas convocados por los organizadores de la mentada "Marcha de los Cuatro Suyos", les impidieron, a sangre y fuego, continuar con vida. Sus deudos claman justicia y se preguntan "¿dónde está Alejandro Toledo? ¿No dijo qué era una marcha pacífica, y ahora que ya consiguió sus muertos, por qué se esconde?". Hasta el el cierre de esta edición, el líder de Perú Posible y ningún miembro de esa agrupación política se acercó al domicilio de los deudos de las víctimas que su "lucha por la democracia" provocó. Su ausencia es obvia, sabe muy bien, así quiera negarlo, que tiene una reponsabilidad intelectual directa en estos hechos. La historia y el pueblo peruano ya lo están juzgando.

Pedro Valverde Baltazar no lo pensó dos veces cuando la compañía de seguridad para la que trabajaba le solicitó que se gane unos soles extras laborando en su día de franco, custodiando el interior del Banco de la Nación del Centro de Lima. Antes de las siete de la mañana, salió de su domicilio en Comas despidiéndose de sus hijos Pedro y Gerson de 9 y 8 años respectivamente, a quienes prometió llevarlos a una función de circo. A su esposa, Ofelia Granda, le dijo que los tuviera listos a su regreso.

El agente de seguridad no pudo cumplir su promesa. Pedro y cinco compañeros de trabajo encontraron horrible muerte en el interior del Banco de la Nación.

"¿DÓNDE ESTÁ TOLEDO?"

En declaraciones a GENTE, Emilio Valverde, padre de Pedro, dijo que era indispensable que se ubique a los responsables de estos hechos teniendo en cuenta que tanto las cámaras de televisión de circuito cerrado del banco, así como de un canal de cable, han registrado las escenas en momentos que arrojaban bombas caseras al interior del edificio. Precisó que la responsabilidad recae directamente "en esa gente delincuente, esos malditos terroristas que han atacado todos los edificios de Lima, y los hemos visto por televisión, pues de esa manera se les puede identificar. Claro que eso no va a devolver la vida a mi hijo, pero quedará como precedente para que hechos como ése no se vuelvan a repetir. ¿Qué democracia dice defender esa gente que se porta como terrorista?¿Por qué nos engañan con eso de luchar por la democracia cuando lo primero que hacen es matar a nuestros hijos?", manifestó mortificado.

Asimismo, dijo que el líder de Perú Posible, Alejandro Toledo, en ningún momento se ha acercado a su domicilio "después de lo que ha hecho provocando la violencia, ¿por qué no viene?
Ahora se esconde y llora por que le rasparon el hombro, cuando estaba bien escondido en su carro de lunas polarizadas. ¿Por qué no viene a ayudarnos o a decirnos quiénes son los que tiraron las bombas molotov? Muy fácil es gritar ¡abajo la dictadura! mandando gente a quemar Lima y luego esconderse".

Pedro Valverde deja dos menores hijos y una viuda inconsolable, Ofelia Granda, quien ante su tumba juró ante su esposo, que jamás permitirá que sus hijos se pierdan por la senda del terror iniciado por "esos grupos de Toledo, que ahora han demostrado, que sólo quieren hacer daño al Perú".

Agregó que apenas se supo de la muerte de su esposo, la ministra de la Mujer, Luisa María Cuculiza, en representación del presidente Fujimori, se acercó a su casa para ofrecerles pensiones vitalicias para ella y sus hijos.

"UNA CHAMBITA EXTRA"

Antonio González, de 42 años, salió temprano de su casa diciendo a su hermano Carlos: "Voy al banco, me ha salido una chambita extra. En la noche nos vemos, dile a los bebes que ya regreso". Pero "los bebes", sus hijos de siete y cinco años de edad, ya no pudieron ver más a su padre. La esposa se encuentra en Argentina buscando empleo. Carlos González, hermano de la víctima dijo que "a como dé lugar se debe identificar a los asesinos, que si bien no sabemos si fueron mandados por Toledo o no, este señor debe responder por su responsabilidad".

Precisó que "él (Toledo), no puede ocultarse diciendo que el gobierno tiene toda la culpa. El se lava las manos como si nada hubiera pasado. Ni siquiera ha venido a darnos el pésame, o, realmente no sé qué pensar de ese señor", señaló.

FAMILIAS DESTROZADAS

Los restos de Victor Humberto López Ascue, sub Gerente de Seguridad del Banco, fueron velados en el Hospital Militar, donde decenas de personas, amigos y familiares se acercaban a darle el último adios antes de ser cremado. Su esposa María Teresa Vanger de López, dijo a GENTE que "hagan lo que hagan, nada devolverá la vida a mi esposo. Estoy condenada a vivir en agonía".

Víctor López deja dos hijos de 15 y de 13 años, María Teresa y Víctor, a quienes sus compañeros de colegio trataban de consolar, mientras los familiares aún no aceptaban lo trágico de este hecho que enluta a una familia muy querida en su vencidario.

En casa de Miguel Pariona, vigilante, los hechos fueron más conmovedores. Su viuda, con tres pequeños, de siete y cinco años, y cuatro meses el último, llora desconsolada la muerte de Miguel, muy querido en su barrio.

Sucede que él laboraba en el Callao y, de pronto, fue llamado para trabajar a partir del jueves en el local del Banco de la Nación del Jirón Lampa. "Ese día, como un día cualquiera, ingresó a las ocho de la mañana". Nadie presagiaba el triste final, sino hasta el momento en que Miguelito, su hijo mayor de siete años, viendo las imágenes de una canal de televisión corrió hasta donde su madre para decirle que vándalos estaban atacando diferentes establecimientos del centro de la ciudad "mami, llama a mi papá, dile que mejor venga a la casa", expresa la viuda, "llamé varias veces al Banco y nadie me contestaba, mi corazón se encogía de temor porque le sucediera algo. En la noche, cuando ya no regresó a las ocho, mi hijito el mayor se dio cuenta que su papá había muerto y desde ese momento no ha dejado de llorar..."

Hugo Fernando Miranda Suárez cumplía años el próximo 10 de agosto. Deja esposa y a dos pequeños de siete y tres años. Julio Miranda, el padre de la víctima, señaló que buscar culpables de esta tragedia "para mí ya no conduce a nada. Me han quitado lo más preciado de mi vida y de la vida de mis nietos, de mi nuera. Se que ellos tienen que ser fuertes, pero ya no tendrán más a su lado a mi hijo, quien era un padre ejemplar. Todo lo hacía por sus hijos, por su familia. Echarle la culpa a Fujimori o de repente a Toledo, ya no conduce a nada", dijo.

De otro lado, en casa de Guillermo Angulo, su viuda lloraba junto a su hija Claudia, quien gritaba "¡quiero a mi papá....quiero a mi papá!" Pero papá no volverá ya nunca más, ¿no señor Toledo?

SIN EMBARGO....

¿Acaso no es inaudito, observar a una Anel Townsend super preocupada por el periodista extranjero, cuando en ningún momento se preocupó en lo más mínimo por los derechos humanos de los deudos de las víctimas del Banco de la Nación?.¿Será acaso por que son del pueblo?. En ningún momento se le vio en los domicilios de los deudos de las víctimas.

EL DEFENSOR DEL PUEBLO:
¡Que renuncie!


¿Por qué diablos, el Defensor del Pueblo, Jorge Santistevan de Noriega, sólo se preocupó de contar los heridos de le refriega callejera, y no se fijó en la relación de los muertos del Banco de la Nación? ¿Es que acaso no son seres humanos, gente de pueblo que se gana sus soles poniendo en riesgo sus vidas? Ellos no son ciudadanos de segunda categoría, ni mucho menos. Ese es el sentir explícito y libre de ataduras de la opisición maximalista, que bajo el pretexto de asumir la defensa de los derechos humanos en nuestro país, intenta socavar sus más férreos cimientos sobre los que se levanta nuestra sociedad en democracia, argumentando que vivimos en un estado de sitio permanente.

Además, en cada una de sus intervenciones, siempre está de lado de los sectores de la oposición maximalista, es más cuando hay oportunidad, no pierde el tiempo de sentarse al lado de cualquier representante de las organizaciones no gubernamentales locales y del exterior, para despotricar juntos en contra del gobierno peruano. Nadie está en contra de sus ideas o posiciones políticas personales que son muy respetables, lo que no se puede aceptar, es que valiéndose del cargo que ostenta, se ponga en el plano de criticar por criticar al gobierno sin esgrimir fundamento. ¿Dónde estuvo cuando golpearon a los periodistas que cubrían la marcha? ¿dónde estaba cuando asesinaron a los trabajadores del Banco de la Nación? Señor Santistevan de Noriega, creemos que, con todo respeto, debe renunciar de una vez por todas y dé opción en el cargo a otra persona más idónea que usted. El Perú se lo agradecerá.

¿LA INDOLENCIA?

¿Podemos aceptar que Ricardo Letts Colmenares, ex diputado, comunista a ultranza convicto y confeso, tenga la sinvergüenzería de portar nuestra bandera bicolor en sus brazos con una sonrisa muy cachacienta, en medio de la tragedia suscitada en Lima?

Al momento de los luctuosos hechos paseaba una y otra vez por las calles en momentos que el Banco de la Nación, era pasto de las llamas. Su mirada perdida y su sonrisa diabólica lo pintaron de cuerpo entero como genuino representante de las hordas callejeras que asolan ciudades enteras.

Cuando fungió de diputado de la Nación, pintarrajeó el Hemiciclo, y se quitó los zapatos y medias en la puerta trasera de Palacio de Gobierno, con el fin de ganar cámaras que lo ponchen. Hoy utilizó nuestra bandera bicolor para burlarse a sus anchas del país.

Además, ahora ya no necesita corretear como antes, ahora sus aplicados alumnos hacen su trabajo, mientras él pasea pensando la forma más fácil de exportar sus grandes cultivos de aceituna.

Las consecuencias de la marcha: el drama de seis familias
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